6 abr. 2011

BIFFY CLYRO



Only revolutions
14th Floor / Roadrunner
2009

Tras el exitoso Puzzle con el que Biffy Clyro consiguió el reconocimiento de crítica y público convirtiéndose en uno de los grupos más representativos del rock británico, ahora nos llega Only Revolutions con el que la banda parece estancarse. Un disco en el que su característica agresividad deja paso a una jovialidad rebosante de optimismo con la que los escoceses parecen perder su estilo característico.

Con sus tres primeros trabajos el trío escocés Biffy Clyro -Biffy para los amigos- ya daba muestras de que tarde o temprano darían que hablar a lo grande. Era un grupo con un sonido característico basado en entrelazar de forma continua guitarra, batería, melodía y las tres voces de sus componentes. Era un sonido pesado y agresivo que no dejaba indiferente pero, sin duda, necesitaban evolucionarlo para poder progresar en su carrera. Y esa evolución, llegó de forma radicalmente positiva con su cuarto trabajo –Puzzle-, un disco marcado por la muerte de la madre de Simon Neil, líder de la banda, dándole un enfoque más accesible y sencillo a su música, marcada por un aire más épico y emotivo. Letras de una gran belleza, melodías contagiosas y unas guitarras poderosas pero de sonido más limpio marcaron este giro a su estilo que les abrió las puertas del mercado británico a lo grande, situándose en el 2 de ventas y encandilando a su vez a la crítica. Y con semejantes expectativas, dos años después sale a la venta el quinto LP de la banda, Only Revolutions. Si no fuera el sucesor de ese discazo, probablemente su actual álbum hubiera sorprendido positivamente, pero la realidad es que tras escuchar Only Revolutions te queda la sensación de que el grupo ha querido seguir su senda dándole otra vuelta de tuerca y el riesgo no les ha dado el resultado que esperaban. Especialmente insulsas son las canciones “God & Satan”, “Many Of Horror”, “Know Your Quarry” o “Shock Shock” que se presentan en una especie de atractivo envoltorio musical pero carentes de garra, convirtiéndose en canciones impersonales que no hacen más que de relleno estéril.
El problema de este álbum es que falla desde su concepción. Esa tristeza melancólica que desprendía Puzzle ha dado paso a unas canciones excesivamente positivas y optimistas. Será porque Simon ya no pensaba en la muerte de su madre sino en la felicidad de su reciente matrimonio o será que la banda cambió para su grabación la lluviosa Escocia por la soleada California, pero el disco suena demasiado ‘happy’ para lo que la banda nos tenía acostumbrados.
Y si este álbum no me ha resultado una decepción absoluta es porque al menos si hay un puñado de canciones rescatables. “Bubbles” con un pegadizo estribillo, “Born of a Horse” que busca un sonido diferente o “That Golden Rule”, su primer single, merecen la pena, pero por encima del resto, la mejor canción del disco es “Mountains”, tema que recuerda la verdadera esencia de Biffy Clyro. Pero por desgracia, este puñado de piezas no es suficiente para poder catalogar a este disco como un digno sucesor de Puzzle. Espero que Only revolutions sea tan solo una revolución pasajera y pronto la banda vuelva a recuperar ese sonido que tanto nos deleitó en su anterior trabajo.

IVÁN SOBRINO

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