23 abr. 2011

ANATHEMA


 Anathema
 We’re here because we’re here
 Kscope

Siete años hacía que Anathema no nos obsequiaban con un nuevo disco. Desde su gran “Natural disaster” y exceptuando el recopilatorio “Hindsight” publicado en 2008, la banda ha tenido que superar diversos problemas que han ido retrasando la salida de su nuevo álbum. La espera ha merecido la pena. Su octavo trabajo, “We’re here because we’re here” sigue la senda marcada por su antecesor aunque con un aire más optimista demostrando que se mueven a las mil maravillas en los pantanosos terrenos del rock progresivo sonando tan elegantes y conmovedores como siempre.

Cuenta Vincent Cavanaugh, cantante de Anathema, que el título del álbum “We’re Here Because We’re Here” se inspira en una canción que utilizaban los soldados aliados en las trincheras de la Primera Guerra Mundial como forma de mantener la moral ante la barbarie y el horror que vivían. Y lo cierto es que salvando todas las enormes distancias al respecto, el título sirve a la banda para mostrar que ante todas las adversidades que han pasado en estos últimos años para que este disco viera la luz, ellos han seguido unidos y manteniendo su ilusión en la búsqueda del objetivo, de que este nuevo trabajo apareciera sin perder ni una pizca de la calidad de sus antecesores. Es así como este disco nace como una reivindicación de su fe en ellos mismos, una demostración del potencial musical que siguen atesorando y que el paso de los años no ha rebajado.
Si resumiéramos la valoración de este álbum en pocas palabras, diríamos que es su mejor trabajo en este nuevo siglo (difícilmente podrán volver a los niveles de genialidad de “Alternative 4” -1998- y especialmente “Judgement” -1999-) y lo es porque mantienen lo bueno de siempre aportando un cariz más actual. Muy lejos quedan ya sus inicios como uno de los precursores del doom metal apostando posteriormente por este rock progresivo tan característico que tan bien les sienta. Las guitarras duras han ido claudicando ante el creciente protagonismo de visiones más atmosféricas. Pero aunque haya decrecido la potencia en sus temas ha aumentado exponencialmente la calidad compositiva. Lo suyo es la exploración y la búsqueda de nuevos sonidos. El interés por encontrar nuevas formas de expresión como forma de plasmar sus inquietudes musicales. Lejos de mostrarlas a través de crudos riffs o de gritos viscerales lo hacen a través de sonidos que te mecen, que te hacen fluir a través de su música. Este trabajo muestra a las claras esa visión. Autoproducido aunque con la inestimable colaboración de Steve Wilson (alma mater de Porcupine Tree) en las mezclas, el trabajo expande el sonido distintivo de Anathema, dando más profundidad a sus reconocibles atmósferas. El álbum ofrece una equilibrada perspectiva entre un mayor optimismo y la melancólica visión de sus anteriores trabajos. Con la tranquilidad y el sosiego como leitmotiv, las diez canciones que componen el disco ofrecen una calidad similar. La inicial y emotiva Thin Air, la sobrecogedora melodía del piano en Summernight Horizon o la espontánea y alegre Everything. Cada uno de los pasajes tiene sus matices como la delicadeza de Dreaming Light, la fuerza de Get Off, Get Out, el interludio relajante de “Presence” o A Simple Mistake, el corte más largo de este disco, un hermoso tema, relajante al principio y poderoso en su final. El disco además cuenta con el extra que aporta la colaboración de Ville Valo (cantante de HIM) en Angels Walk Among Us. Y para finalizar merecen una especial atención las dos joyas con las que concluye, Universal con su maravillosa orquestación y Hindsight con unas guitarras sinfónicas deudoras de los mejores Pink Floyd. Dos canciones que ponen un perfecto colofón al nuevo trabajo de los de Liverpool en el que no hay ninguna canción que sobre. Un disco compacto que se coloca en las alturas de su discografía. Tras siete años en blanco y unas expectativas que iban en aumento, a Anathema se le presentaba un gran reto por delante con este nuevo trabajo. Y demuestran no haber perdido ni un ápice de su capacidad para cavar en lo más hondo de las emociones humanas. No será su mejor trabajo y puede que apenas consigan nuevos seguidores, pero para cualquiera que disfrute mínimamente con el rock progresivo será un disco referencial. Sin pretensiones, sin artilugios, Anathema vuelven a lograr llegarte al alma. Simplemente cierra los ojos y déjate llevar por los caminos inexplorados que te ofrecen. A buen seguro el viaje merecerá la pena.

IVÁN SOBRINO

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