17 dic. 2010

Sade: "Soldier of love"


Diez años han pasado desde que el grupo Sade publicó su ya clásico Lovers Rock. Su dinámica de trabajo los convierte en una banda única en su especie ya que hacen discos, según declaran, “cuando tienen algo que decir, no para vender”. En un mercado musical tan competitivo como el actual, es difícil de creer que en 25 años de carrera, sólo tengan seis álbumes de estudio y aun así sigan suscitando interés.
“Soldier of love” es probablemente el álbum más ambicioso y ecléctico de su carrera. De esta forma, la canción que abre el disco “The moon and the sky”, vaticina un compendio donde las melodías y las letras se alternan el protagonismo y donde también se demuestra que está hecho sin prisas, con gusto y desde un profundo amor a la música. “Soldier of love”, el primer single, es la canción más agresiva de toda su carrera, con una producción aplastante y unas letras con frases tan feroces como “I’ve lost the use of my heart, but I’m still alive”. Así, en sus seis minutos de duración, se muestran terminantes, derrotados. Esto es la guerra y, en esta ocasión, está perdida. La siguiente canción es “Morning bird”, que a golpe de piano y con grandes dosis de dramatismo, nos devuelve a la Sade Adu más desgarrada e intimista. La única pega es su corta duración ya que da la sensación de que su final es un tanto precipitado. “Babyfather” es un single en potencia. Un medio tiempo con toques reggae y letra optimista que inevitablemente nos dibuja una sonrisa. “Long hard road” vuelve a una producción cargada de tragedia y ternura, algo muy presente en todo el disco, y que contiene pinceladas de un estilo musical muy alejado de lo que acostumbran a hacer: el country. “Be that easy” es el tema menos digerible ya que carece de la estructura clásica de estrofa más estribillo, pero no por ello es una canción menor. La contundencia del single que da tema al álbum se deja ver también en “Bring me home”, donde volvemos a un sonido más oscuro con toques hip hop y letras tan amargas como “the ground is full of broken stones / the last leaf has fallen / I have nowhere to turn now”. “In another time” es la canción más clásica del conjunto, recordándonos a las baladas soul de los años cincuenta. El sonido que siempre los ha caracterizado viene de la mano de “Skin”, con una melodía pausada que podría durar horas y seguir envolviéndonos como sólo ellos saben hacerlo. Para cerrar el álbum nos regalan su canción más intimista, “The safest place”. Un acierto que nos deja con muy buen sabor de boca, pero a la vez con ganas de más.



En conclusión, un disco lleno de momentos brillantes, con canciones hechas desde los resquicios de las emociones más viscerales, el dolor, la derrota, el amor y la esperanza. Ahora sólo nos queda seguir disfrutándolo durante años, hasta que vuelvan a tener algo que decir, que esperemos que sea pronto.



PAKO QUIJADA

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