21 abr. 2011

M CLAN: PARA NO VER EL FINAL



Grupo: M Clan
Título: Para no ver el final
Discográfica: DRO Atlantic, Warner Music Spain

Tras casi dos décadas de carrera M Clan regresa con “Para no ver el final” su noveno álbum -séptimo de estudio-. Un disco con el que la banda demuestra que después de unos años dando bandazos supeditados al éxito comercial vuelven a tomar las riendas de su música. Rock clásico con toques soul y blues en el que la preponderancia de la sección de metales le da una mayor fuerza instrumental al conjunto del trabajo. M Clan se reencuentran con ellos mismos.

Para no ver el final” es el noveno disco de M Clan pero casi se podría concluir que es el primero con todas las de la ley de Carlos Tarque y Ricardo Ruipérez, las dos verdaderas almas de M Clan desde sus inicios en 1993. En el fondo, el título del disco no es más que la constatación de que para que el final del camino todavía se vea lejos, es necesario cambiar, renovar, moldearse para seguir creyendo en lo que se hace. Por ello, este último trabajo ha significado la despedida de Pascual Saura y Juan Antonio Otero al bajo y la batería respectivamente. Suena duro pero para continuar a veces son necesarias decisiones drásticas y eso es lo que han hecho Tarque y Ruipérez, sin olvidar a un Carlos Raya convertido en el elemento de equilibrio entre las dos fuerzas preponderantes. El cambio en la formación no es más que el último paso dado por M Clan en ese objetivo de reencontrarse con el sonido que buscaban. El éxito del directo “Sin enchufe” les condicionó a hacer canciones que pudieran ser comercializadas con facilidad en las radiofórmulas y eso hizo que M Clan pasara unos años en los que eran ellos sin serlo, en los que su espíritu creativo estaba supeditado a la necesidad de seguir en la ola comercial. Hace dos años con “Memorias de un espantapájaros” el grupo dio el paso para recuperar su libertad creativa. Los hits estaban bien, pero si una banda no se acaba de encontrar cómoda con lo que hace, el final se acercará a pasos agigantados. Con “Para no ver el final” M Clan demuestra que lo apuntado en su anterior trabajo ya es una realidad definitiva y su madurez musical un hecho. Se acabó la necesidad de justificar el porqué de sus composiciones. Se acabó el forzar un determinado sonido, el objetivo es dejarlo fluir y que su música surja de forma natural. Y lo que este momento de su carrera les pedía era una cierta vuelta a sus orígenes musicales, aquellos inicios rockeros con el plus de la experiencia conseguida en todos estos años. Y todo ello se concreta en “Para no ver el final”. 

Un disco que suena a rock clásico, a un rock setentero con buenas dosis de soul y blues. Un trabajo en el que la banda busca una vuelta de tuerca a su sonido, dando mayor cabida a los instrumentos con una mayor potencia en las guitarras y la batería y con la ampliación de la sección de metales que le da un toque más sugerente a su sonido. Un sonido que se mueve en la noche, en la oscuridad, en un clima denso y profundo marcado por esa alma soul que lo impregna y por unas letras en las que Tarque incide en darle un toque más íntimo y personal. Canciones como Se hizo de noche cuando te conocí, Hasta que se acostumbre a la oscuridad y especialmente Desesperación por verte tienen un aire de tristeza y angustia casi inéditos en su discografía. Pero, al mismo tiempo, el disco deja ver algunos destellos de luz con canciones más directas y sencillas como Gracias por los días que vendrán, Ahora! o el single Me voy a dejar llevar. Pero como decíamos sobre todo es un disco que respira rock clásico y en esa tesitura esta esa declaración de principios en la que se constituye Calle sin luz; el rock dulzón de Para no ver el final, la suavidad y elegancia de Carrusel o la adictiva Basta de blues.

En el fondo, M Clan demuestran con este disco que se han salido definitivamente del camino fácil y que ahora buscan la aventura de un sonido que sienten como propio, con la libertad creativa que les supone no tener que buscar éxitos comerciales como objetivo final. Obra con aires clásicos, “Para no ver el final” es un trabajo completo y variado que será necesario degustar con calma. Tal vez no será el disco de su vida, pero si un buen trabajo con el que la banda demuestra que después de haber dado algunos bandazos ha recuperado el timón de su carrera, de un sonido propio con el que declaran seguir queriendo ser los portadores de la bandera del mejor rock nacional.

Iván Sobrino

No hay comentarios: