Mostrando entradas con la etiqueta ARTÍCULOS MÉDICOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ARTÍCULOS MÉDICOS. Mostrar todas las entradas

11 feb 2012

Investigadores israelíes dicen que más médicos deberían recomendar marihuana a sus pacientes de cáncer



Más de dos tercios de pacientes de cáncer que se les recetó marihuana medicinal para combatir el dolor se reportaron satisfechos con el tratamiento, según un extenso estudio conducido por primera vez en Israel. 

La investigación, conducida recientemente en el Centro Médico Sheba, Tel Hashomer, en conjunto con la Asociación de Cáncer de Israel, involucró a 264 pacientes de cáncer que fueron tratados con marihuana medicinal todo el año.
 
Cerca del 61% de los participantes reportaron una mejora significante en su calidad de vida como resultado de la marihuana medicinal, mientras que un 56% destacó una mejora en su habilidad para lidiar con el dolor. En general, un 67% estuvo a favor del tratamiento mientras que un 65% dijo que se lo recomendaría a otros pacientes.
 
Los descubrimientos fueron presentados este mes en una conferencia de Unión de Oncólogos de Israel en Eilat. El estudio fue liderado por el Dr. Ido Wolf, director de oncología del Centro de Cáncer Sheba, con asistencia de los investigadores Yasmin Leshem, Damián Urbach, Adato Berliz, Tamar Ben Ephraim y Meital Gerty.
 
Según el estudio, los tipos de cáncer más comunes para los que se receta la marihuana medicinal son de pulmones (21%), de mamas (12%) y de páncreas (10%).
 
Los investigadores encontraron que pasó un promedio de 325 días entre el tiempo en el que los pacientes fueron diagnosticados con cáncer y el tiempo en el que se les dio el permiso para cultivar o poseer marihuana medicinal. Cerca del 81% de aquellos que hicieron el pedido nombraron al dolor como parte de la enfermedad. Cerca de un 8% de los pacientes pidió marihuana medicinal para combatir las nauseas, mientras que otro 8% de quejó de debilidad. 
 
A la mayoría de los pacientes de cáncer que son actualmente tratados con marihuana medicinal se les recomienda la opción solo en las etapas avanzadas de la enfermedad, según los investigadores. “El tratamiento debería ofrecerse en etapas más tempranas”, indica el informe.
 
Fuente: http://itongadol.com

Las propiedades neuroprotectoras de los cannabinoides

 

¿Podrían ser enfermedades como la de Alzheimer, Parkinson y Huntington o la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) las epidemias del siglo XXI en los países desarrollados debido al progresivo incremento de la longevidad?

 ¿Podrían medicamentos basados en el Cannabis tener efectos terapéuticos para los enfermos de Huntington? Conocida antiguamente como baile de San Vito, afecta a unas 4.500 personas en España. Se presenta entre los 35-45 años y conduce inevitablemente a la muerte en un periodo de 15-20 años.

 El Instituto de Investigación en Neuroquímica (IUIN) de la Universidad Complutense de Madrid organiza, con la colaboración del CIBERNED, una jornada de divulgación científica en la que se analizarán los principales avances en investigación que se están llevando a cabo

 Madrid, noviembre de 2011.- En el marco dela Semana dela Ciencia, CIBERNED colaboró en la jornada “Envejecimiento del cerebro y enfermedades neurodegenerativas: ¿epidemia del siglo XXI?” que, organizada por el Instituto de Investigación en Neuroquímica (IUIN) dela Universidad Complutense de Madrid, ha tenido como objetivo dar una respuesta científica al reto del envejecimiento del cerebro.

En este sentido, pretende abordar los principales avances en investigación que se están desarrollando para patologías como la de Alzheimer, Parkinson, Huntington ola Esclerosis LateralAmiotrófica (ELA) de manera divulgativa, ya que el programa científico está dirigido a estudiantes de Ciencias dela Saludy Experimentales, investigadores y profesores universitarios, clínicos, pacientes y cuidadores, representantes diferentes asociaciones de afectados y público en general.

Además del Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED), también colaboran en la jornada el Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria (IRYCIS) yla Sociedad Españolade Investigación sobre Cannabinoides (SEIC).
Vivimos más tiempo pero nos exponemos más a enfermedades para las que la edad es el principal factor de riesgo: 

Durante el siglo pasado, los avances desarrollados por la ciencia han permitido incrementar la esperanza de vida de las personas, pero ese beneficio implica nuevos retos para los investigadores. Uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades neurodegenerativas es la edad. El progresivo envejecimiento de la población en los países desarrollados ha supuesto un aumento de la prevalencia de este tipo de patologías. Por ejemplo, en el caso de la enfermedad de Alzheimer, una de las enfermedades neurodegenerativas con mayor prevalencia, se estima que actualmente en España hay unos 500.000 enfermos, pero las previsiones apuntan a que esta cifra se podría cuadruplicar en los próximos 50 años. Este aumento en el número de afectados podría tener graves consecuencias, no sólo para los enfermos y sus familiares, sino también para la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud.

La jornada científica en la que colaboró CIBERNED consta de dos partes diferenciadas: la primera dedicada a repasar los aspectos más importantes de la investigación actual sobre cuatro de las enfermedades neurodegenerativas crónicas que despiertan mayor interés social, sanitario e investigador -la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson, la de Huntington yla Esclerosis LateralAmiotrófica-, y una segunda parte organizada en forma de mesa redonda en la que se presentan algunos de los estudios que se están realizando actualmente para el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas de aplicación en estas enfermedades.

 El doctor Jesús Ávila, director científico del CIBERNED, ha hablado de las principales líneas de investigación actualmente en desarrollo sobre la enfermedad de Alzheimer, dirigidas especialmente a prevenir su inicio y a frenar su progresión. En el caso de nuevos tratamientos, los compuestos en los que se está trabajando también se dedican a la prevención con dos objetivos fundamentales: impedir la fragmentación de la proteína APP y la aparición, o agregación, del péptido beta amiloide, y otros que impidan la fosforilación y agregación de la proteína tau. De momento, se han conseguido resultados esperanzadores en ratones, pero no se ha logrado el mismo éxito en humanos.
Sobre la enfermedad de Huntington, José Luis López Sendón, investigador clínico de CIBERNED, ha expuesto los ensayos que se están realizando con diferentes tipos de moléculas con potencial neuroprotector. Además, en la mesa redonda también han participado investigadores de este organismo, como Ana Isabel Rojo, quién ha presentado los datos obtenidos en su laboratorio acerca del potencial de la vía del factor de transcripción nrf-2 en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson, y José Luis Trejo, que ha abordado el tema de la terapia neuroregenerativa en las enfermedades neurodegenerativas.

Las propiedades neuroprotectoras de los cannabinoides en varias enfermedades neurodegenerativas

Javier Fernández Ruiz, investigador CIBERNED del departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, presentó los datos obtenidos en su laboratorio sobre las propiedades neuroprotectoras de los cannabinoides en varias enfermedades neurodegenerativas, y en particular mostró el diseño de un ensayo clínico en enfermos de Huntington que acaba de iniciarse en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid con un medicamento cannabinoide (Sativex(R)) aprobado recientemente en España.

En este ensayo clínico participarán 24 pacientes. Durante 12 semanas, la mitad de ellos serán tratados con este medicamento y la otra mitad con placebo. Tras un periodo de descanso de 4 a 6 semanas, los pacientes volverán a someterse al tratamiento, pero a la inversa. A los que en la primera fase se les administró Sativex(R), en la segunda fase tomarán placebo, y viceversa. En el ensayo se evaluarán dos tipos de objetivos. El objetivo primario es demostrar que el medicamento es seguro en pacientes, y el objetivo secundario es demostrar una ralentización en la evolución de la enfermedad con este medicamento.

Para ello, se procederá a realizar análisis neurológicos basados en la escala UHDRS (Unified Huntington’s Disease Rating Scale), hacer estudios de imagen in vivo, y analizar diferentes biomarcadores (BDNF, citoquinas, receptores endocannabinoides y enzimas), en líquido cefalorraquídeo, plasma, linfocitos y fibloblastos cultivados procedentes de biopsias de piel, entre otros.

Los cannabinoides son un conjunto heterogéneo de sustancias de origen vegetal (fitocannabinoides –presentes en la planta Cannabis sativa-), endógeno (endocannabinoides: lípidos señalizadores presentes en el cerebro animal), o sintético (obtenidos en el laboratorio por síntesis química), que poseen importantes propiedades neuroprotectoras basadas en su capacidad de reducir el exceso de transmisión glutamatérgica (excitotoxicidad) que se produce en las enfermedades neurodegenerativas y que es una de las principales causas de la muerte neuronal. También limitan otras de las causas de la muerte neuronal como es el daño oxidativo (estrés oxidativo) producido por un exceso de generación de radicales libres (lo hacen gracias a sus propiedades antioxidantes), o los fenómenos de neuroinflamación asociados a la activación de células gliales sobre todo microglia (lo hacen gracias a su capacidad antiinflamatoria). En las enfermedades neurodegenerativas estos procesos citotóxicos suelen aparecer de forma cooperativa para dañar a las neuronas, de forma que una buena estrategia terapéutica para controlar ese daño debería estar basada en moléculas, o combinaciones de moléculas, que puedan ser eficaces frente a todos estos procesos a la vez.

Además, la jornada organizada porla IUIN, en la que ha colaborado CIBERNED, también ha contado con la participación de otros investigadores que han tratado aspectos diferentes de la investigación en las enfermedades neurodegenerativas, así como un representante de la empresa Noscira, Miguel Medina, empresa que está desarrollando en la actualidad nuevos medicamentos para la enfermedad de Alzheimer basados en la inhibición de una de las enzimas implicadas en la hiperfosforilación de la proteína tau, que es una de las principales alteraciones relacionadas con esta enfermedad.

Fuente: lamarihuana.net

MANUEL GUZMÁN




La reciente presentación de las conclusiones de un estudio clínico promovido por instituciones médicas y farmacéuticas catalanas en el que se ha evaluado la utilidad terapéutica del Sativex, un aerosol oral compuesto por una mezcla de extractos de cannabis, ha vuelto a traer a los medios de comunicación la controversia sobre el posible uso clínico de la marihuana y sus derivados. Aunque esta planta se ha empleado médicamente desde hace al menos 50 siglos, los aspectos precisos de cómo actúan en el organismo sus componentes activos (los denominados cannabinoides) no se dilucidaron hasta mediados de los años noventa. A partir de entonces, la investigación científica sobre estos compuestos ha experimentado un espectacular auge, gracias a lo cual conocemos hoy en día bastante bien cómo actúan en el organismo los cannabinoides y cuáles pueden ser algunas de sus aplicaciones terapéuticas más inmediatas. 

Sin embargo, las restricciones legales que existen desde hace muchos años para prescribir y dispensar derivados del cannabis han dificultado enormemente el estudio del potencial terapéutico de esta planta, de manera que en la actualidad no existen muchos estudios que cumplan exhaustivamente los criterios metodológicos necesarios para ser considerados investigaciones clínicas controladas. En este contexto, el estudio catalán aporta un importante grano de arena al campo y, de forma general, confirma ensayos clínicos previos que apoyan la posible utilización de estas sustancias en el tratamiento de los síntomas de diversas patologías.

¿Qué conocemos hoy en día acerca del potencial terapéutico de esta planta? Debemos sopesar en primer lugar, como para cualquier fármaco, cuáles son los efectos terapéuticamente relevantes respecto a los efectos secundarios que puedan minar la calidad de vida del paciente. En este sentido, los estudios clínicos llevados a cabo con preparados de cannabis y con cannabinoides purificados revelan que su perfil de seguridad es más que razonable y que los efectos secundarios como somnolencia, desorientación, confusión e hipotensión que pueden ejercer en algunos pacientes suelen caer dentro de los márgenes aceptados para otros medicamentos. A pesar de ello, el uso clínico del cannabis y sus derivados es todavía bastante limitado. El efecto terapéutico mejor establecido hasta ahora de los preparados del cannabis y los cannabinoides purificados es la inhibición de la náusea y el vómito en pacientes de cáncer tratados con agentes quimioterapéuticos. 

Así, en la actualidad se permite en algunos países la prescripción para esta indicación de cápsulas de Marinol (medicamento compuesto del cannabinoide más potente de la planta, el delta-9-tetrahidrocannabinol) y Cesamet (medicamento constituido por un derivado sintético de dicho cannabinoide, la nabilona), así como la dispensa de marihuana medicinal.
 
Entre otros probables usos clínicos del cannabis y los cannabinoides, cuyo estudio se encuentra en fases avanzadas de ensayos clínicos, podríamos destacar el tratamiento de diversos tipos de dolor (el antes mencionado Sativex, empleado en el estudio catalán, ya ha sido registrado en Canadá para la reducción del dolor neuropático en pacientes de esclerosis múltiple), la espasticidad asociada a la esclerosis múltiple y la pérdida de apetito y peso que tienen lugar en enfermos de sida. Existen además otras posibilidades terapéuticas de los cannabinoides que aún se hallan en fases más tempranas de ensayos clínicos o en fases preclínicas.
¿Es el cannabis (como afirman algunos) la aspirina del siglo XXI, esto es, una panacea y remedio para la curación de innumerables dolencias? ¿O es por el contrario (como claman otros) una planta sin utilidad médica e incluso una sustancia maldita que abre las puertas al consumo de drogas duras? Obviamente ninguna de las dos cosas. El hecho de que existan en prácticamente todos los rincones del organismo moléculas específicas que ligan los cannabinoides y median su acción hace que el potencial terapéutico teórico de estos compuestos sea grande, especialmente en el caso de enfermedades huérfanas para las que no existen aún terapias eficaces. Sin embargo, en algunas otras afecciones para cuyo tratamiento ya se dispone de fármacos aceptables los efectos de los cannabinoides suelen ser de una potencia moderada. Ahora bien, los cannabinoides combinan acciones muy diversas que, aunque cada una de ellas leve en intensidad, en conjunto permiten atacar distintas dolencias simultáneamente y por tanto matar varios pájaros de un tiro.
Sirva como claro ejemplo de ello el tratamiento paliativo de los enfermos de cáncer, en los que el cannabis y sus derivados pueden inhibir las náuseas y vómitos asociados a la quimioterapia, aumentar el apetito, atenuar la pérdida de peso, aliviar el dolor, disminuir la ansiedad y permitir una mejor conciliación del sueño. Aunque sobre el papel los medicamentos que contienen cannabinoides purificados poseen una potencia de acción mayor y un perfil farmacológico más estandarizable que los preparados crudos del cannabis, estos últimos (incluido el porro terapéutico) resultan en ciertas ocasiones mejor tolerados por los enfermos, quizás debido a que en la planta existen otros compuestos como el cannabidiol que pueden potenciar algunos efectos terapéuticos y atenuar algunos efectos secundarios. Nunca deberíamos pues olvidar que cada enfermo es un ser humano único y como tal merece ser tratado. En este sentido, el estudio catalán ha vuelto a poner de manifiesto la necesidad de revisar las restricciones legales que impiden decidir libremente a médicos y pacientes sobre una práctica que por otro lado ya es habitual
en muchos enfermos.


Manuel Guzmán Pastor (Madrid, 1963) cursó estudios de Ciencias Biológicas en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), donde también realizó su Tesis Doctoral. Desarrolló posteriormente diversas estancias postdoctorales en el extranjero, sobre todo en la Universidad de Utrecht (Holanda) y en el Hannah Research Institute (Ayr, Reino Unido). En 1993 se reincorporó como Profesor Titular a la UCM, donde desde entonces ha desarrollado su actividad profesional. Desde 2005 es Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en dicha universidad.

Posee más de 100 publicaciones, muchas de ellas sobre cannabinoides, en revistas científicas internacionales, así como 5 patentes internacionales centradas en el posible uso terapéutico de los cannabinoides como agentes antitumorales y neuroregeneradores.